El director del clúster de Hábitat Eficiente, Enrique Cobreros, hace un llamamiento a la perseverancia, articulada a través de la colaboración y la industrialización, para culminar un proceso de transformación que será realidad en una década.
El II Congreso Nacional Hábitat de Vanguardia 2026, organizado por el Clúster de Hábitat Eficiente de Castilla y León, AEICE, que ha reunido a más de 300 profesionales y empresas en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA) bajo el título ‘Los resultados construidos’, ha puesto de manifiesto que poner el foco en cuestiones como sostenibilidad, la economía de la longevidad y la vivienda asequible constituyen un nicho de negocio importante para las empresas que operan en el sector del hábitat.
Así lo ha explicado esta mañana el director de AEICE, Enrique Cobreros, tras escuchar a los ponentes que durante dos días se han dado cita en Valladolid para abordar los modelos de negocio que son ya una realidad en la transformación del sector y que pueden ayudar a las pymes a mejorar su competitividad.
“En el Congreso, y eso era imprescindible, hemos puesto el foco en lo importante y no en lo urgente”, asegura Cobreros. Y, en este contexto, ha quedado claro, con ejemplos concretos, que “hay negocio cuando las empresas se centran en lo que a priori puede ser un problema”.
Colaboración entre empresas y profesionales
En esta segunda edición del Congreso Hábitat de Vanguardia también ha quedado claro, subraya el director de AEICE, que la colaboración entre empresas –fundamentalmente pymes– y profesionales es un elemento clave para hacer frente con éxito a los grandes retos, como son la vivienda, el patrimonio, la activación del mundo rural y el envejecimiento, así como el aprovechamiento de la ciencia y la tecnología, la aportación de valor, escalar la innovación, la transformación empresarial, la rentabilidad financiera y el liderazgo del mercado con las reglas del mercado.
Cabe recordar que se trata de un sector, dijo, declarado estratégico por la Junta de Castilla y León, que aglutina actividades que van desde los recursos endógenos (madera y piedra), a la industria de transformación (madera, piedra, vidrio, cemento y cerámica), los servicios auxiliares, construcción e infraestructuras (edificación y rehabilitación) hasta la revalorización y gestión de residuos.
Según explicó Cobreros, el necesario proceso de transformación del sector, en el que las empresas tienen que encontrar su negocio, no se consigue de un día para otro, ni de un año para otro. “La perseverancia es fundamental, como se ha apuntado en este Congreso, es necesario un margen de diez años para poder fijar una idea, un modelo de negocio y un éxito”.
Y para ello, una pieza clave es la industrialización, que ya es un hecho. “Ya no es una ‘ola’, se está convirtiendo en un verdadero ‘tsunami’, con inversiones por parte de las administraciones públicas y con inversiones importantes del mundo privado”, dijo.
En este sentido, insistió en animar a los agentes del sector a establecer alianzas de empresas tradicionales con profesionales para responder al mercado con las leyes del mercado, a través de la industrialización, para llegar a desarrollar un “producto integral que se diseña, se fabrica, se lleva, se ensambla y se construye; es decir, que están respondiendo a una necesidad del mercado”.
Entorno seguro para la inversión
Por último, subrayó entre las conclusiones de este Congreso, que a pesar de que hay riesgos en el mercado, el entorno actual es seguro para la inversión y existe un nicho grande en los servicios no turísticos y un aumento impresionante en gasto en defensa, que incluye a nuestro sector.
También quiso destacar la importancia de la biotecnología en el sector hábitat, a través de la visión de la naturaleza y la traslación al mercado. En concreto, se ha puesto de manifiesto cómo las bacterias y encimas son ya una oportunidad de negocio en el mercado y están sirviendo, por ejemplo, para depurar aguas o para estabilizar suelos.
El Congreso, que ha contado con el impulso de la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, ha tenido a Galicia como región invitada, con un espacio propio centrado en el papel de la innovación público-privada como palanca para afrontar los retos actuales de la vivienda.
Premios
La primera jornada finalizó con la celebración de una gala en la que se hizo entrega de la primera edición de los premios Hábitat de Talento y Hábitat de Vanguardia, que fueron a parar al proyecto ‘devanadera’ realizado por las estudiantes de Arquitectura Sara Peña, Clara Rodríguez y Catalina Pérez, y a la empresa Dráger Iberia, respectivamente.
El premio Hábitat de Talento fue entregado por Rosa Isabel Cuesta Cófreces, directora general en funciones de Política Económica y Competitividad de la Junta de Castilla y León; y Sara Serrano, responsable de expansión de negocio en Castilla y León de Simon.
Y el Premio Hábitat de Vanguardia reconoció el trabajo Dráger Hispania, que ha sabido integrar el hábitat en como un principio estratégico, creando en su sede un espacio flexible para impulsar nuevas formas de trabajo con las personas en el centro. El galardón fue entregado por Ángel María Marinero Peral, secretario general en funciones de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León; y Javier Mañueco Gómez-Inguanzo, gerente de SinCeO2.
PIE DE FOTO: Premio ‘Hábitat de Vanguardia’. Estíbaliz González de la Serna, presidenta de AEICE (izquierda), junto a los representantes de la compañía premiada, Dráger Iberia: Eduardo Valladolid, Head of Technology & Innovation, y Marcos García, Corporate Communication Responsible. A la derecha, Ana Espinel, miembro de la Junta Directiva de AEICE.
