Los colegios oficiales de León y Valladolid recomiendan la elaboración de un “estudio previo, profundo y multidisciplinar, que responda a criterios técnicos y datos objetivos”, así como un seguimiento posterior para evitar que los problemas se trasladen a otras partes de la ciudad”.
Los ingenieros industriales alertan del riesgo de desplazar la contaminación y los altos niveles de ruido a la periferia de las ciudades, como consecuencia de un “efecto no deseado de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)”, cuya implantación “debe responder a criterios técnicos y datos objetivos”.
Así lo han expresado representantes de los colegios de ingenieros industriales de León y Valladolid durante una reunión mantenida en la sede del Colegio de Valladolid para analizar la situación y evolución en las ciudades. Un encuentro en el que se dieron cita el decano del Colegio de León, Antonio Fernández; el exdecano del mismo, Agustín Nogal; así como el presidente delegado de los colegios de Valladolid, Salamanca, Segovia y Zamora, Diego Marqueta; y el director de Valladolid, Carlos Moreno.
Los ingenieros industriales comparten el propósito de las ZBE, “no como un fin en sí mismo, sino como herramienta —cuya eficacia debe medirse objetivamente por los resultados obtenidos— para recuperar y preservar áreas urbanas de gran interés para la ciudadanía, como son los centros históricos y ámbitos de mayor flujo comercial”.
Al mismo tiempo, también han expresado su preocupación por los “efectos no deseados que se pueden producir las ZBE a medio plazo”. Entre ellos, por ejemplo, el posible desplazamiento hacia otras áreas de los problemas que trata de eliminar en el centro urbano.
Las restricciones del tráfico y la eliminación de plazas de aparcamiento “pueden alterar significativamente la dinámica de movilidad de la ciudad”. Y este efecto puede “concentrar la contaminación y aumentar los niveles de ruido en espacios no previstos fuera y dentro de las ZBE”, según señalan desde ambos colegios.
Por ello, los ingenieros industriales insisten en que la implantación de ZBE debería ir avalada por un “estudio previo, profundo y multidisciplinar, elaborado con criterios técnicos y datos objetivos”, así como un seguimiento posterior para “evaluar la evolución de los parámetros que se desean corregir y evitar que se traslade el problema a otras partes de la ciudad”.
Tecnologías digitales e Internet de las Cosas
Los ingenieros industriales consideran “indispensable” la utilización de herramientas propias de las Smart Cities que integren tecnologías digitales e Internet de las Cosas (IoT), que permitan “monitorizar en tiempo real la calidad del aire, los niveles de ruido y los flujos de tráfico e informar y actuar para optimizar la infraestructura, mejorar los servicios públicos, reducir la huella ecológica y elevar la calidad de vida de los ciudadanos”.
En concreto, estiman como fundamental la actualización de los mapas de ruido y su comparación con los previos a la declaración de ZBE de todas las áreas, como herramienta para valorar el efecto de la declaración y el nivel de cumplimiento de normativa sobre ruido.
Por eso, reivindican su visión “multidisciplinar y tecnológica a la hora de abordar estos problemas”. Entre sus aportaciones, destacan las que se refieren a nuevas alternativas para la gestión del tráfico, que garanticen su viabilidad económica y seguridad operacional, evitando puntos críticos; así como en materia de sensorización y Big Data, para diseñar redes IoT fiables, calibradas y validadas.
También apuntan al uso de la modelización y simulación como herramientas avanzadas de simulación acústica, dinámica de fluidos computacional y modelización del tráfico.
En materia de transición energética señalan la necesaria planificación de la red eléctrica urbana, para soportar picos de demanda por la carga simultánea de vehículos eléctricos; y su papel en el desarrollo de algoritmos de rutas eficientes para plataformas logísticas atrapadas en restricciones horarias complejas.
PIE DE FOTO: De derecha a izquierda: Diego Marqueta, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valladolid; Agustín Nogal, exdecano del Colegio de León; y Carlos J. Moreno, director del Colegio de Valladolid.
